La Renault 30 ocupa un lugar singular en la historia del automóvil francés. Lanzada en 1975, marca el regreso de Renault al segmento de las grandes berlinas con un motor V6 inédito. Producida en 136 403 ejemplares hasta 1983, nunca alcanzó los volúmenes esperados, pero sus elecciones técnicas merecen ser examinadas de cerca.
El motor PRV: un V8 convertido en V6 por economía
Uno de los aspectos menos detallados de la Renault 30 se refiere a la génesis misma de su motor. El bloque PRV (Peugeot-Renault-Volvo) que equipa el coche proviene de un proyecto inicial de V8. Las restricciones industriales y la crisis del petróleo de 1973 llevaron a los tres fabricantes a amputar el proyecto de dos cilindros para dar lugar a un V6 de 2 664 cm³.
Esta elección tiene consecuencias directas sobre la arquitectura del motor. El ángulo de 90° entre los dos bancos de cilindros, adaptado para un V8, genera vibraciones adicionales en un V6. Un V6 a 60° habría estado mecánicamente más equilibrado, pero habría requerido una herramienta completamente nueva. Renault, Peugeot y Volvo prefirieron conservar el ángulo del V8 original para mutualizar los costos de producción.
Este compromiso explica en parte el carácter del motor: un par generoso a bajo régimen, pero una sonoridad y vibraciones que lo distinguen claramente de los seis cilindros alemanes contemporáneos. Para profundizar en las características de la Renault 30 V8, la ficha técnica detallada permite medir el legado de esta elección de arquitectura.

Renault 30 TS contra TX: datos técnicos comparados
Dos versiones principales han coexistido. La TS, disponible desde 1975, se basa en una alimentación por carburador. La TX, que apareció en 1978, adopta la inyección mecánica Bosch K-Jetronic. La tabla a continuación resume las diferencias medibles entre estas dos variantes.
| Criterio | Renault 30 TS (1975) | Renault 30 TX (1978) |
|---|---|---|
| Alimentación | Carburador | Inyección Bosch K-Jetronic |
| Potencia | 131 cv | 142 cv |
| Caja de cambios | 4 marchas (luego 5) | 5 marchas |
| Velocidad máxima | Alrededor de 185 km/h | Alrededor de 190 km/h |
| Terminación | Estándar | Equipamiento enriquecido (ventanas eléctricas, tapicería de terciopelo) |
El paso a la inyección en la TX aporta un aumento de potencia moderado, pero mejora sobre todo la flexibilidad a medio régimen y la regularidad de funcionamiento. Sin embargo, el consumo sigue siendo elevado para ambas versiones, una crítica recurrente dirigida a la Renault 30 a lo largo de su carrera.
La versión turbo diésel de 1981
A partir de 1981, Renault ofrece una motorización turbo diésel en la 30. Esta elección responde directamente al aumento del precio de los combustibles tras el segundo choque petrolero. La Renault 30 se convierte así en una de las pocas grandes berlinas francesas en ofrecer un diésel, anticipando una tendencia que dominará el mercado hexagonal durante tres décadas.
Carrocería y diseño: la apuesta del portón trasero en una berlina
La Renault 30 comparte su plataforma con la Renault 20, pero se distingue por su motor V6 y un nivel de terminación superior. El diseño, firmado por Gaston Juchet, opta por un portón trasero donde las competidoras alemanas (Mercedes Clase S, BMW Serie 5) ofrecen berlinas tricuerpo clásicas.
Esta elección del portón ha perjudicado la imagen de alta gama del coche. La clientela objetivo asociaba el portón a vehículos utilitarios o compactos, no a berlinas de prestigio. El volumen del maletero gana en versatilidad, pero la percepción del modelo se ve afectada de manera duradera.
- Tracción delantera, una elección técnica entonces poco común en este segmento en Europa
- Suspensión independiente en las cuatro ruedas, garantía de confort en carretera
- Portón con luneta trasera calefactable, práctico pero mal percibido por el mercado
- Dirección asistida de serie, rara en la época en los modelos franceses de gran serie

Valor y rareza en el mercado de los youngtimers en 2024-2026
La Renault 30 ha permanecido mucho tiempo invisible en el mercado de la colección. La situación ha cambiado en los últimos años. Análisis recientes del mercado de las antiguas Renault muestran una tensión creciente en los modelos que han sido ignorados durante mucho tiempo, buscados por aficionados que desean diferenciarse de los íconos deportivos habituales.
Las cifras disponibles confirman esta rareza. A principios de 2025, una plataforma especializada solo registraba tres Renault 30 a la venta, entre 11 999 y 16 900 euros. El rango de precios considerado coherente por el mercado se sitúa entre 13 800 y 16 300 euros.
Esta zona de precios coloca a la Renault 30 en un segmento intermedio: por encima de las Renault populares de colección (R4, R5), pero claramente por debajo de las Alpine o de los deportivos franceses buscados. El bajo número de ejemplares sobrevivientes en buen estado contribuye a estabilizar los precios.
¿Por qué tan pocas sobrevivientes?
La corrosión es el principal enemigo de la Renault 30. La protección anticorrosión de los años 70 era claramente insuficiente, y los pasos de rueda, bajos de carrocería y largueros son las zonas más afectadas. Un ejemplar sin puntos de óxido estructurales representa una excepción en el mercado actual.
- Piezas de carrocería específicas que se han vuelto muy difíciles de encontrar
- Elementos mecánicos del V6 PRV aún disponibles gracias al intercambio con Peugeot 604 y Volvo 264
- Tapicerías originales a menudo degradadas, los tejidos de terciopelo son frágiles con el tiempo
La Renault 30 sigue siendo un modelo de nicho en el universo de la colección francesa. Su creciente rareza y la originalidad de su posicionamiento, a medio camino entre berlina familiar y berlina de representación, le confieren un estatus especial. Los ejemplares bien conservados ahora se negocian a precios que reflejan esta realidad: poca oferta, una demanda discreta pero regular, y costos de restauración que desaniman los proyectos mal preparados.



